Para que una
célula, como constituyente fundamental de la materia viva, se mantenga debe
cumplir día a día con diversas funciones, y requiere así de ciertas estructuras
básicas que se lo permitan. A continuación vamos a analizar cada una de esas
estructuras básicas que posee una célula para lograr comprender las diferencias
funcionales que presentan entre ellas y el funcionamiento de cada una.
La
guardiana de la célula
Todas las células poseen una membrana celular o plasmática (observa la imagen a la izquierda) que se encarga de permitir que la célula interactúe con el medio en el que se encuentra, además:
- Sirve de barrera de protección y delimitación del contenido celular.
- Regula la entrada y salida de materiales.
- Transmite señales e información entre células.
- Da lugar a compartimentos dentro de cada célula.

Al presentar estas características la membrana plasmática resulta selectivamente permeable, es decir, que según las necesidades celulares puede impedir el paso de una sustancia determinada, o en otros momentos puede permitir el paso de la misma. Más adelante en el texto trabajaremos en qué forma pueden pasar las sustancias a través de la membrana plasmática.